El Centro Niemeyer, icono de la Asturias moderna

El Centro Niemeyer, icono de la Asturias moderna

Junto a la Ría de Avilés se alza uno de los complejos arquitectónicos más impresionantes de España: el Centro Niemeyer, obra del célebre arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.

En 2006, sobre un papel en blanco, el arquitecto comenzó a trazar las curvas de lo que sería su primera obra en España. El propio Niemeyer llegó a considerarla su mejor proyecto en Europa y uno de los trabajos que más satisfacción personal le produjo.

Inaugurado en 2011, el Centro Niemeyer se ha convertido en un símbolo de la Asturias contemporánea, un espacio donde arquitectura, cultura y arte conviven en perfecta armonía.

El Centro Niemeyer es un lugar donde la arquitectura se convierte en escultura. Las curvas, el blanco dominante, los contrastes de color y la relación con el entorno crean un escenario perfecto para explorar la fotografía de arquitectura contemporánea.

Un conjunto arquitectónico único

 

El complejo cuenta con una superficie construida de 16.624 metros cuadrados y está formado por cinco piezas independientes pero complementarias

                                                                            La Plaza

                                                                            El Edificio Polivalente

                                                                            El Auditorio

                                                                            La Torre-Mirador

                                                                            La Cúpula

 

 

La Plaza: punto de encuentro cultural

 

La plaza es el corazón del conjunto. Un espacio abierto, luminoso y conectado con el entorno, destinado a actividades culturales y de ocio; donde se celebran conciertos, representaciones teatrales, artes escénicas y eventos al aire libre.

Oscar Niemeyer la definió:

 

“Una plaza abierta a todas las personas del mundo, con un gran escenario de teatro sobre la ciudad vieja y la ría”.

El Edificio Polivalente

 

Dominado por la curva, este edificio conecta visualmente los dos grandes volúmenes: el Auditorio y la Cúpula. En su interior alberga una Sala de Cine, espacios para reuniones y conferencias, una cafetería y el Área de atención al visitante.

Sus formas fluidas y la interacción entre luz y hormigón lo convierten en un espacio especialmente atractivo para la fotografía arquitectónica.

El Auditorio

 

Con 26 metros de altura y un aforo cercano al millar de personas, es el elemento más sobresaliente del conjunto.

Cuenta con un vestíbulo de 1.000 m² que se utiliza para espacio expositivo, una Sala principal con un escenario de 400 m² y una Sala Club para conciertos y propuestas vanguardistas.

Sus excelentes condiciones acústicas y su potente estética hacen del Auditorio un escenario incomparable para eventos y grandes conciertos.

El escenario destaca por su estructura adaptable, que permite abrirse a la plaza para que el público

pueda seguir los espectáculos desde el exterior, convirtiendo el espacio en un punto de encuentro cultural abierto y participativo.

La caja escénica dispone de un entramado técnico superior (peine) resuelto mediante estructura

metálica portante, diseñada para el colgado de iluminación, sonido y elementos escenográficos suspendidos.

El sistema permite el trabajo con cargas distribuidas y configuraciones variables según las necesidades técnicas de cada producción.

Diseño arquitectónico del escenario del auditorio del Centro Niemeyer

 

La Torre-Mirador

 

Con 20 metros de altura, la Torre ofrece una vista privilegiada sobre la Ría de Avilés y la ciudad.

Un acceso helicoidal exterior rodea la columna central hasta llegar al nivel superior, donde se ubica un restaurante.

La espiral ascendente es uno de los elementos más fotogénicos del complejo.

La Cúpula

 

Espacio diáfano de aproximadamente 4.000 metros cuadrados, destinado a exposiciones y actividades artísticas.

Se trata de una semiesfera de hormigón proyectado, en su interior destaca una lámpara diseñada por el propio Oscar Niemeyer y una imponente escalera helicoidal.

Las formas, los volúmenes, la luz y la reverberación del sonido definen la atmósfera de este espacio, ideal para propuestas artísticas.

 

 

 

 

 

 

 

 

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